Exámenes
Un plan de estudio para las dos últimas semanas.
Catorce días bastan si los repartes bien: materia nueva, repaso, un examen de prueba y un día tranquilo antes.

Contenido
FundamentosDía 1El planMateria nuevaExamen de pruebaDía anteriorPreguntas frecuentesConclusión- Divide el temario en capítulos y estudia un trozo cada día, en vez de dejarlo todo para los últimos días.
- Ponte a prueba después de cada capítulo y vuelve a lo anterior a intervalos cada vez más largos.
- Reserva un examen de prueba con tiempo para corregir lo que falle y deja tranquilo el día antes del examen.
Dos semanas antes del examen, el tiempo suele parecer a la vez demasiado corto y demasiado largo. Un plan te quita las dos sensaciones: cada día sabes qué toca y ves que te da tiempo. Aquí tienes un calendario para catorce días y los motivos por los que funciona.
Las dos reglas que importan
Hay dos cosas en las que la investigación sobre el aprendizaje coincide bastante. Estudiar repartido gana a estudiar de un tirón: quien repasa la misma materia a lo largo de varios días la retiene más tiempo, como muestra un amplio análisis de muchos estudios de Nicholas Cepeda y colaboradores (2006). Ponerse a prueba gana a releer: Henry Roediger y Jeffrey Karpicke (2006) vieron que, al cabo de una semana, los estudiantes recordaban más si se habían puesto a prueba sobre un texto en lugar de volver a leerlo.
John Dunlosky y colaboradores compararon en 2013 diez técnicas de estudio muy extendidas. Solo dos recibieron la mejor valoración: ponerse a prueba y la práctica espaciada. Subrayar y releer quedaron muy atrás. Por eso, un buen plan de estudio incluye de forma fija justo esas dos cosas.
Un buen plan no solo te dice qué estudias. También te dice cuándo lo repasas.
Día 1: reunir el temario y repartirlo
El primer día, reúne todo lo que entra: apuntes de la asignatura, diapositivas, tus propios apuntes, ejercicios de otros años. Divídelo en capítulos que puedas terminar en una sola sesión. Luego decide cuánto tiempo tienes de verdad al día, no cuánto te gustaría tener.
Después, cuenta hacia atrás desde el día del examen. Los últimos días son para el examen de prueba, para corregir lo que falle y para repasar. Así que la materia nueva tiene que estar terminada antes. Si tus capítulos no caben en los días que quedan para ello, dedica más tiempo al día o prioriza.
El plan para catorce días
Así puede ser el calendario. Si no estudias el fin de semana o el examen cae en otro momento, los días se desplazan. El orden sigue siendo el mismo.
| Días | Enfoque | Qué haces |
|---|---|---|
| 1 | Visión general | Reunir el temario, hacer capítulos, fijar el tiempo |
| 2 a 8 | Materia nueva | Estudiar capítulos, ponerte a prueba, repasar lo anterior |
| 9 | Examen de prueba | Hacerlo en condiciones reales |
| 10 y 11 | Cerrar las lagunas | Solo lo que falló en el examen de prueba |
| 12 | Ensayo general | Segundo examen de prueba y luego corregirlo |
| 13 | Repaso ligero | Ponerte a prueba, nada nuevo, dormir pronto |
En este plan, algo más de la mitad de los días son para la materia nueva y el resto para ponerte a prueba, corregir y repasar. Al principio parece que estudias demasiado poco. En realidad, es justo la parte que mantiene la materia en la cabeza hasta el día del examen.
Días 2 a 8: estudiar y ponerte a prueba enseguida
Empieza cada sesión con un repaso breve: ponte a prueba sobre los capítulos de los últimos días sin leerlos antes. Después viene el capítulo nuevo. Al final, lo cierras todo y escribes lo que has retenido.
Lo que no sabías va primero la próxima vez. Así tu tiempo va a donde más rinde, y no a lo que ya dominas. Después del día 8, deberías haberte puesto a prueba al menos dos veces sobre cada capítulo.
Ponerte a prueba puede ser muchas cosas: tarjetas, ejercicios, una hoja en blanco en la que escribes todo lo que sabes de un capítulo o explicárselo en voz alta a otra persona. Lo único importante es el orden. Primero respondes de memoria, después lo compruebas.
Días 9 a 12: examen de prueba y lagunas
Haz el primer examen de prueba como si fuera el de verdad: con tiempo límite, sin apuntes y de un tirón. Después lo corriges y anotas qué temas te han costado puntos. Los dos días siguientes son justo para esos temas.
El día 12 llega el ensayo general. Te muestra si ya has cerrado las lagunas y te da una idea del tiempo. No dejes el primer examen de prueba para muy tarde, o no te quedará tiempo para aprender de él.
Día 13: el día tranquilo
El día anterior ya no estudias nada nuevo. Repasa todo el temario poniéndote a prueba sin agobios, prepara tus cosas y acuéstate pronto. Dormir ayuda al cerebro a consolidar lo aprendido, como resumen por ejemplo Susanne Diekelmann y Jan Born (2010) en su revisión.
La mañana del examen basta con echar un vistazo rápido a las preguntas que más te han costado. Empezar algo nuevo ahora solo te intranquiliza. Has seguido tu plan, y eso es justo lo que da resultado ahora.
Tu lista para hoy
- Apuntar la fecha del examen y el temario
- Dividir el temario en capítulos de una sesión cada uno
- Fijar el tiempo al día y echar las cuentas hacia atrás
- Marcar el día del primer examen de prueba
- Mañana, empezar con el primer capítulo
Preguntas frecuentes
Conclusión
Dos semanas bastan para un buen plan: primero repartir el temario, luego estudiar algo nuevo cada día y ponerte a prueba sobre lo anterior, y al final examen de prueba, corrección y un día previo tranquilo. Escribe tu plan hoy y mañana solo tendrás que empezar.



